Se llama Elias 2-24 b, tiene aproximadamente la masa de Júpiter y todavía está creciendo dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella. Su existencia plantea un problema fascinante: los modelos actuales decían que un gigante así no debía poder formarse tan rápidamente.
Estamos viendo prácticamente el nacimiento de un planeta
Un equipo internacional de astrónomos confirmó Elias 2-24 b, el planeta más joven conocido hasta ahora. Tiene menos de un millón de años, orbita una estrella situada aproximadamente a 450 años luz de la Tierra y todavía se encuentra inmerso en el disco de gas, polvo, hielo y roca del que está naciendo. El hallazgo fue publicado en The Astrophysical Journal Letters y anunciado por NASA y el Observatorio W. M. Keck.
La comparación ayuda a entender por qué el descubrimiento resulta tan importante. Los anteriores poseedores del récord —planetas alrededor de PDS 70 y WISPIT 2— tenían más de cinco millones de años. Elias 2-24 b reduce de golpe esa referencia a menos de un millón y demuestra que los grandes planetas pueden comenzar a formarse mucho antes de lo que algunas simulaciones conseguían explicar.
El planeta llevaba años escondido en los datos
La historia comenzó hace aproximadamente una década, cuando observaciones del radiotelescopio ALMA revelaron un hueco dentro del disco de material que rodea a la joven estrella Elias 2-24. Más tarde, el Very Large Telescope detectó un débil punto luminoso justo dentro de esa zona, pero no estaba claro si realmente se trataba de un planeta. El equipo regresó entonces a imágenes tomadas en 2018 y 2020 con el observatorio Keck y siguió su movimiento hasta confirmar que el objeto se comportaba como un mundo en formación y no como una estrella de fondo o un defecto de imagen.
Elias 2-24 b tiene una masa comparable con Júpiter y se encuentra unas 55 veces más lejos de su estrella que la Tierra del Sol. Lo extraordinario es que continúa absorbiendo material del disco que lo rodea. En otras palabras, los astrónomos no están observando simplemente un planeta joven: están viendo un gigante mientras todavía se construye.
El problema: parece haberse formado demasiado rápido
Los modelos tradicionales de formación planetaria plantean que construir un gigante gaseoso semejante a Júpiter puede requerir millones de años, particularmente cuando se encuentra muy lejos de su estrella. La existencia de Elias 2-24 b a una edad inferior al millón de años indica que puede haber mecanismos capaces de acelerar considerablemente ese proceso o factores que todavía no están bien representados en los modelos actuales. Los propios investigadores destacan que el hallazgo obliga a revisar parte de lo que se creía sobre las primeras etapas de formación de sistemas planetarios.
El descubrimiento también ofrece una especie de máquina del tiempo para estudiar cómo pudo verse nuestro propio Sistema Solar durante su infancia. Y nuevos instrumentos podrían multiplicar estos hallazgos: NASA señala que telescopios como el Nancy Grace Roman, equipado con un avanzado coronógrafo, deberían facilitar la detección de planetas jóvenes todavía escondidos entre el resplandor de sus estrellas y los discos de polvo donde nacen.
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