Asonahores identifica a Miches como una de las transformaciones turísticas más aceleradas de República Dominicana. Hoteles de alto nivel, nuevas inversiones y capacitación de trabajadores avanzan junto a playas, lagunas, montañas, cacao y comunidades que todavía permiten descubrir un lado mucho menos masificado del Este.
De destino poco conocido a uno de los nuevos protagonistas
Durante años, hablar de turismo en el Este dominicano llevaba casi automáticamente a Punta Cana, Bávaro o Bayahíbe. Ese mapa está cambiando. Miches, en la provincia El Seibo, atraviesa una de las expansiones turísticas más rápidas del país, según explicó recientemente Juan Bancalari, presidente de Asonahores. El dirigente empresarial recordó que antes de 2020 el municipio tenía una presencia limitada dentro del gran circuito turístico, mientras que actualmente reúne hoteles de alto nivel y nuevas inversiones en desarrollo.
El crecimiento no está ocurriendo únicamente detrás de las puertas de los resorts. El Infotep y la Asociación de Hoteles y Turismo El Seibo-Miches (Promiches) firmaron este septiembre un acuerdo para formar trabajadores de Miches y otros municipios del Este en hotelería, gastronomía, electricidad, refrigeración, mantenimiento, emprendimiento y otras áreas vinculadas a las necesidades de los nuevos proyectos turísticos. La iniciativa busca que una parte importante del crecimiento se traduzca también en empleos y oportunidades para las comunidades cercanas.
Lo que hace a Miches diferente
Para el viajero dominicano, sin embargo, la gran razón para mirar hacia Miches continúa siendo su naturaleza. El destino combina Playa Esmeralda, Montaña Redonda, Laguna Redonda, Playa Media Luna, Playa Arriba y áreas rurales, además de excursiones que permiten conectar con las Pozas de Caño Hondo, Los Haitises y el Salto de La Jalda. La oferta oficial de turismo también destaca experiencias relacionadas con cacao, artesanía, vida campesina y conservación de la biodiversidad.
Montaña Redonda se ha convertido probablemente en la imagen más reconocible de la zona, gracias a sus vistas panorámicas desde aproximadamente 1,000 pies de altura sobre la costa, las lagunas y las montañas circundantes. Pero quienes quieran descubrir un Miches menos fotografiado pueden acercarse a la Ruta del Cacao de Canducito, donde productores locales muestran el proceso artesanal del cacao y ofrecen talleres de elaboración de chocolate, o conocer experiencias rurales que conectan al visitante con cultivos y gastronomía tradicional.
Una oportunidad para el turismo interno
La transformación plantea un reto importante: crecer sin perder aquello que convierte a Miches en un lugar distinto. Asonahores reconoce que la expansión turística debe acompañarse de infraestructura, ordenamiento territorial y sostenibilidad. Para quienes vivimos en República Dominicana, esa etapa de transición puede representar un momento particularmente atractivo para visitarlo: disfrutar de una oferta turística cada vez más completa sin renunciar todavía a playas tranquilas, montañas, comunidades y paisajes alejados de la sensación de turismo masivo.
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