Todavía faltan más de dos meses para Nochebuena, pero para muchos dominicanos la Navidad comenzó oficialmente este 15 de octubre.
Cima Sabor Navideño volvió a ocupar la frecuencia 100.5 FM con merengues, aguinaldos y canciones que durante más de cuatro décadas han acompañado reuniones familiares, viajes por carretera, comercios y celebraciones de fin de año, provocando además un fuerte aumento de búsquedas en República Dominicana.
Una tradición que empezó en 1982
Cima Sabor Navideño inició nuevamente sus transmisiones este jueves 15 de octubre a través de Cima 100.5 FM.
La tradición comenzó exactamente el 15 de octubre de 1982, impulsada por el radiodifusor Roberto Vargas Mejía.
Eso significa que en 2026 el especial alcanza 44 años acompañando la temporada navideña dominicana.
Lo que inicialmente fue una programación musical terminó convirtiéndose en una especie de señal no oficial del comienzo de la Navidad: para una parte importante del público, escuchar los primeros merengues navideños de Cima significa que llegó el momento de comenzar a colocar adornos, organizar reuniones y prepararse para diciembre.
El merengue funciona como máquina del tiempo
La programación recupera cada año canciones estrechamente asociadas con las fiestas dominicanas.
Entre los repertorios relacionados históricamente con esta temporada aparecen temas como “Volvió Juanita”, “Trulla navideña” y otros clásicos interpretados por artistas y agrupaciones como Milly Quezada, Johnny Ventura, Fernando Villalona y el Conjunto Quisqueya.
Son canciones que continúan sonando décadas después de su lanzamiento porque están asociadas no solamente con la música, sino con experiencias personales: cenas familiares, viajes hacia los pueblos, fiestas de empresas, encuentros entre amigos y celebraciones comunitarias.
Esa conexión emocional explica por qué muchas piezas mantienen vigencia incluso entre generaciones que no habían nacido cuando fueron grabadas.
¿Por qué la Navidad dominicana comienza tan temprano?
República Dominicana tiene una relación particularmente extensa con la temporada navideña.
Las celebraciones no se concentran únicamente en los días 24 y 25 de diciembre. Desde octubre y noviembre comienzan decoraciones, encuentros empresariales, actividades familiares y fiestas, mientras diciembre termina conectándose con Año Nuevo y posteriormente con el Día de Reyes.
La música funciona como uno de los elementos que activa ese cambio de temporada.
Cuando empiezan a escucharse merengues navideños en hogares, vehículos y negocios, la transformación no es únicamente sonora: cambia también la decoración, la gastronomía, las actividades sociales y hasta los desplazamientos internos hacia pueblos y provincias.
Las búsquedas muestran que la tradición sigue viva
El regreso de Cima Sabor Navideño no pasó desapercibido este año.
Dentro de las tendencias de búsqueda de República Dominicana, “Cima Sabor Navideño” aparece actualmente con un crecimiento extraordinario respecto a su volumen habitual.
Eso demuestra que, a pesar de Spotify, YouTube, podcasts y otras formas modernas de escuchar música, una tradición construida alrededor de la radio convencional todavía tiene capacidad para movilizar al público.
La emisora también puede escucharse mediante plataformas digitales, lo que permite que dominicanos residentes fuera del país mantengan contacto con una experiencia musical profundamente vinculada con su memoria de la Navidad en República Dominicana.
Mucho más que música navideña
El valor de Cima Sabor Navideño está precisamente en haber sobrevivido al cambio de generaciones y tecnologías.
Durante 44 años ha pasado de los radios tradicionales en hogares y vehículos a teléfonos inteligentes y transmisiones en línea, pero mantiene esencialmente la misma idea: utilizar el merengue y la música festiva como banda sonora de la temporada.
También ayuda a conservar un repertorio dominicano que de otra manera podría perder exposición frente a producciones más recientes.
Por eso su regreso anual va más allá de una programación radial.
Para muchos dominicanos, es un ritual cultural: basta escuchar aquellos primeros acordes para saber que, aunque el calendario todavía diga octubre, la Navidad ya comenzó.
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