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Cultura

RD brilló en Toronto: merengue, bachata, larimar y sabor criollo conquistaron el PanamFest

04 agosto 2026 Publicado por Leonel Marzán 3 min de lectura
RD brilló en Toronto: merengue, bachata, larimar y sabor criollo conquistaron el PanamFest

República Dominicana fue país invitado de honor en la decimocuarta edición del Panamerican Food and Music Festival de Toronto, una vitrina multicultural donde la música, la gastronomía, la artesanía y la identidad dominicana se proyectaron ante la diáspora y el público canadiense.

Una vitrina dominicana en Canadá: República Dominicana volvió a proyectar su cultura fuera del país al ser escogida como país invitado de honor en la edición número 14 del Panamerican Food and Music Festival, conocido como PanamFest, celebrado en Nathan Phillips Square, frente al Ayuntamiento de Toronto. El acto inaugural fue encabezado por el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, quien resaltó la importancia de esta plataforma para mostrar la riqueza cultural, artística y gastronómica dominicana.

La elección tiene valor simbólico y turístico. Toronto concentra una comunidad dominicana y latinoamericana importante, y este tipo de festival funciona como un puente emocional con la diáspora: quienes viven fuera pueden reencontrarse con los sonidos, sabores, colores y símbolos del país, mientras el público internacional descubre una República Dominicana que va más allá del sol y la playa.

Merengue, bachata y orgullo patrimonial

La programación dominicana incluyó expresiones esenciales de identidad como merengue y bachata, ambos inscritos por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, según destacó Presidencia. También hubo exhibiciones de artesanía, piezas de larimar, promoción turística y una oferta gastronómica con platos emblemáticos como mangú, sancocho, fritos con salami y dulces tradicionales.

Ese conjunto de elementos funciona como una postal cultural completa: música para bailar, comida para recordar, artesanía para llevar y símbolos que conectan con la memoria dominicana. En eventos internacionales, estos detalles ayudan a convertir la cultura en marca país, pero también en invitación turística.

Más de 600 artistas y una fiesta de las Américas

El PanamFest no fue únicamente una celebración dominicana. La agenda reunió a más de 600 artistas con espectáculos de salsa, cumbia, bachata, reggae, reguetón y danzas folclóricas de distintos países del continente. También incluyó el Panamerican Parade, un desfile de comparsas, banderas y trajes típicos, además del espacio Panamerican Star, dedicado al talento infantil y adolescente en música y danza.

Esta dimensión panamericana es importante porque coloca a República Dominicana en diálogo con otras culturas del continente. El país no solo fue presentado como destino turístico, sino como una nación con música reconocible, gastronomía propia, artesanía exportable y una identidad que conecta con comunidades migrantes.

Gastronomía como entrada a la cultura

Uno de los atractivos del festival fue la “Copa Mundial de la Comida”, una propuesta culinaria con más de veinte chefs internacionales, competencias gastronómicas en vivo y degustaciones abiertas al público. En ese contexto, la comida dominicana cumple una función estratégica: muchas veces, el primer acercamiento de un extranjero al país ocurre a través de un plato.

El mangú, el sancocho, los fritos con salami y los dulces tradicionales no son simples recetas; son memoria familiar, mercado, colmado, carretera, domingo en casa y fiesta popular. Cuando esos sabores llegan a una plaza internacional como Toronto, también viajan historias de campo, barrio, provincia y comunidad.

Una noticia que conecta cultura y turismo

Para un portal de turismo interno, este tema sirve para recordar que la cultura dominicana se promueve dentro y fuera del territorio. Cada festival internacional dedicado al país puede despertar curiosidad por visitar Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, Samaná, La Romana, Higüey, Barahona o cualquier destino donde esa identidad se viva de forma directa.

La lectura editorial es clara: República Dominicana sigue fortaleciendo su imagen como destino cultural, gastronómico y musical. La diáspora mantiene viva la conexión, y los eventos internacionales ayudan a que más personas vean el país como una experiencia completa, no solo como una playa bonita.