Una extraña estela apareció frente al Sol parcialmente eclipsado justo cuando las Perseidas alcanzaban su máximo. Todo parecía encajar: eclipse, lluvia de meteoros y un objeto cruzando el cielo. Pero algunos detalles no cuadraban. NASA reconstruyó lo ocurrido y terminó resolviendo el misterio.
La imagen tenía todos los ingredientes para crear un misterio
El pasado 12 de agosto, mientras millones de personas observaban el eclipse solar que atravesó parte de Europa, una cámara en España registró algo inesperado frente al disco del Sol parcialmente cubierto por la Luna. La grabación, realizada a 24 cuadros por segundo a las 8:28 p. m. hora local, mostraba un pequeño objeto o estela atravesando rápidamente la escena. Para complicar todavía más el caso, la lluvia de meteoros de las Perseidas estaba precisamente alcanzando su período de máxima actividad.
NASA eligió hoy, 19 de agosto, la grabación como su Astronomy Picture of the Day y planteó el caso casi como una investigación detectivesca: ¿había conseguido la cámara capturar un meteoro cruzando frente al Sol durante uno de los eclipses más observados del año? A primera vista, la explicación parecía plausible. Incluso la dirección aparente de la trayectoria podía relacionarse con el radiante de las Perseidas en la constelación de Perseo.
Pero había dos detalles que no encajaban
Los astrónomos comenzaron a desconfiar precisamente porque la imagen no se comportaba exactamente como debería hacerlo un meteoro. NASA explica que la trayectoria ocupaba en el cielo un ángulo menor que aproximadamente medio grado —el tamaño aparente aproximado del Sol y la Luna—, considerablemente menos de lo esperado para una estela meteórica de ese tipo.
Había otra pista todavía más curiosa: la luminosidad del objeto prácticamente desaparecía al salir del área del Sol. Un meteoro que estuviera ardiendo al entrar en la atmósfera produciría su propia luz y, por tanto, no necesitaría encontrarse delante del disco solar para ser visible. Eso abrió otra posibilidad: quizás la cámara no estaba registrando un objeto incandescente, sino algo que simplemente estaba reflejando la luz del Sol.
NASA comenzó entonces a reconstruir la escena
El equipo tenía datos suficientemente precisos para investigar. Conocía las coordenadas de la cámara en España, la hora exacta de la grabación y la zona del cielo hacia la que apuntaba. Los investigadores compararon esos elementos con bases de datos de vuelos para determinar si alguna aeronave había pasado por aquella región en el momento exacto en que apareció la extraña estela.
Y apareció la coincidencia.
El misterioso “meteoro” no era un meteoro. NASA concluyó que lo observado era la estela de condensación de un avión que, debido a la perspectiva y a la iluminación del eclipse, produjo durante unos instantes una imagen capaz de confundirse con un fenómeno astronómico.
De un misterio espectacular a una pequeña lección científica
Lo fascinante del caso no es únicamente que la explicación resultara mucho más cotidiana de lo esperado. La investigación demuestra cómo una combinación extraordinaria de circunstancias puede producir una interpretación aparentemente convincente: había una lluvia de meteoros activa, el objeto parecía viajar desde una dirección compatible y la cámara estaba apuntando hacia un eclipse solar.
Pero cuando los detalles físicos comenzaron a contradecir esa primera hipótesis, los investigadores buscaron otra explicación y comprobaron datos externos antes de llegar a una conclusión. NASA tituló precisamente su publicación de hoy “The Case of the Mysterious Maybe Meteor”. El misterio terminó teniendo una respuesta terrestre, pero el procedimiento utilizado para resolverlo probablemente sea más interesante que la propia estela: observar, dudar, comprobar y solamente entonces concluir.
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