República Dominicana acaba de poner en marcha un proyecto piloto en Elías Piña y Dajabón que introduce las pruebas del virus del papiloma humano como método de tamizaje desde el primer nivel de atención. La meta va mucho más allá de dos provincias: crear un modelo que pueda extenderse al resto del país.
Un cambio importante en la detección temprana
El Ministerio de Salud Pública inició un proyecto piloto para incorporar las pruebas del virus del papiloma humano (VPH) como herramienta de tamizaje para prevenir y detectar oportunamente el cáncer cervicouterino. La iniciativa comenzó en Elías Piña y Dajabón, dos provincias fronterizas donde las autoridades buscan acercar servicios de mayor precisión a comunidades que tradicionalmente enfrentan mayores barreras de acceso al sistema sanitario. El programa cuenta con apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) y asistencia técnica de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.
La importancia del proyecto está en que no se limita a realizar pruebas. El modelo contempla el proceso prácticamente completo: tamizaje, toma de muestras para VPH, triaje, diagnóstico, tratamiento, seguimiento de las pacientes, registro de información, monitoreo y evaluación. También se está capacitando al personal sanitario para procedimientos como colposcopia y ablación térmica, una estrategia destinada a conseguir que una mujer pueda avanzar desde la detección hasta la atención necesaria sin que el proceso quede interrumpido entre diferentes niveles del sistema.
¿Por qué comenzar en Elías Piña y Dajabón?
El proyecto forma parte de la iniciativa denominada “Fortalecimiento de la Atención Primaria en la Salud Materna e Infantil en Dajabón y Elías Piña”. Entre el 10 y el 13 de agosto se desarrolló una capacitación con representantes de las áreas clínica, epidemiológica, estadística y de supervisión, además de especialistas de OPS/OMS. La estrategia consiste en preparar facilitadores que después puedan reproducir el conocimiento entre el personal operativo de las provincias y municipios, llevando la capacidad de prevención más cerca de las mujeres.
La OPS confirmó el 14 de agosto el avance de la iniciativa dominicana y destacó precisamente el uso de las pruebas de VPH en el primer nivel de atención como parte del fortalecimiento de la prevención del cáncer cervicouterino. El proyecto no está planteado como una intervención aislada para la zona fronteriza: las autoridades pretenden utilizar la experiencia de Elías Piña y Dajabón para sentar las bases de una eventual ampliación del modelo a otras regiones del territorio nacional.
El objetivo que RD quiere alcanzar para 2030
El movimiento forma parte de una estrategia más amplia para avanzar hacia la eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública, objetivo internacional fijado para 2030. Para República Dominicana, acercar el tamizaje al primer nivel significa que la prevención podría comenzar en centros de salud mucho más próximos a las comunidades, en lugar de depender exclusivamente de servicios especializados ubicados en grandes ciudades. El éxito del piloto y su posterior expansión serán claves para determinar hasta dónde puede llegar este nuevo modelo.
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