Cada 24 de septiembre, República Dominicana celebra una de sus tradiciones religiosas más antiguas. El Santo Cerro, en La Vega, vuelve a recibir peregrinos de distintas partes del país para participar en misas, cumplir promesas y acompañar la tradicional procesión en honor a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la República Dominicana. Este 2026, la jornada incluye celebraciones desde las 5:00 de la mañana y una misa central a las 9:00.
Una celebración que comienza antes de salir el sol
La jornada de este jueves 24 de septiembre de 2026 comenzó en el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, en el Santo Cerro de La Vega, con una eucaristía a las 5:00 de la mañana, seguida por otra a las 6:30. El acto principal está programado para las 9:00 a. m., presidido por monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la Diócesis de La Vega. La programación concluirá a las 3:00 de la tarde con la tradicional procesión de la imagen por los alrededores del santuario. Desde el día anterior ya se registraba un aumento de visitantes que llegaban para orar, agradecer favores recibidos o cumplir promesas.
La celebración tiene además una dimensión nacional porque el 24 de septiembre es feriado no laborable y no se traslada. El Ministerio de Trabajo reiteró que tanto el sector público como el privado deben retomar sus actividades el viernes 25 de septiembre, conforme a la Ley 139-97. Esto convierte la fecha no solo en una solemnidad religiosa, sino también en una de las jornadas del calendario dominicano en las que tradición, movilidad interna y encuentros familiares adquieren especial importancia.
Una devoción con siglos de historia
La advocación de Nuestra Señora de la Merced tiene sus orígenes en Europa y está vinculada a la fundación de la Orden de la Merced en el siglo XIII. En territorio dominicano, la devoción se consolidó durante el período colonial. La documentación histórica del propio Santuario Nacional señala que, tras los terremotos que afectaron Santo Domingo en 1615, la Virgen de las Mercedes fue reconocida como patrona de La Española por autoridades religiosas y civiles. Posteriormente, una Real Cédula de 1740 trasladó su festividad al 24 de septiembre, y después de la Independencia Nacional de 1844 quedó asociada oficialmente con el patronazgo de la República Dominicana.
El Santo Cerro ocupa un lugar central dentro de esa historia. La tradición religiosa vincula el lugar con episodios ocurridos en los primeros años de la colonización y con una antigua cruz venerada en la zona; algunas de esas narraciones pertenecen al ámbito de la tradición devocional y no deben confundirse con hechos arqueológicos plenamente demostrados. Lo documentado es que allí existía una capilla desde el siglo XVI y que el actual templo comenzó a levantarse en el siglo XIX después de que construcciones anteriores fueran dañadas por terremotos y huracanes.
Mucho más que una misa
La festividad se vive también fuera del santuario. Durante estos días aumenta el movimiento de vendedores de alimentos, bebidas, velones, recuerdos y artículos religiosos en los alrededores del Santo Cerro. Otras localidades dominicanas, entre ellas Constanza, Cabrera, Hato Mayor, Imbert, Pimentel y Sabana Grande de Palenque, también mantienen celebraciones y fiestas patronales relacionadas con Nuestra Señora de las Mercedes. La fecha se convierte así en una manifestación de cultura popular donde se mezclan fe, peregrinación, encuentros comunitarios, comercio local y tradiciones transmitidas durante generaciones.
Para quienes observan la celebración desde la perspectiva del turismo interno, el 24 de septiembre permite conocer una República Dominicana diferente a la de playas y resorts. El Santo Cerro reúne paisaje, patrimonio, historia y religiosidad popular en un mismo lugar, con vistas privilegiadas sobre el valle de La Vega y una tradición que continúa convocando personas siglos después de sus orígenes. Para los creyentes es principalmente un día de fe; para el visitante interesado en la cultura dominicana, es también una oportunidad para comprender una de las expresiones religiosas que más profundamente se han integrado a la historia del país.
Volver a noticias