Tres nuevos elevados en la autopista Duarte, cinco circunvalaciones, cientos de puentes y casi mil kilómetros de carreteras en construcción forman parte de una visión que busca conectar extremos del país con menos interrupciones. Para el turismo interno, podría significar algo enorme: recorrer del Este al Noroeste sin que Santo Domingo se convierta necesariamente en el gran cuello de botella.
El Gobierno quiere conectar dos extremos turísticos del país
Viajar por carretera desde Punta Cana hasta Montecristi implica actualmente atravesar múltiples corredores urbanos, intersecciones y zonas donde los semáforos y congestionamientos pueden añadir tiempo considerable al recorrido. El Gobierno plantea modificar progresivamente esa realidad mediante una red de elevados, circunvalaciones y carreteras conectadas que permita en el futuro realizar ese trayecto sin detenerse ante un semáforo. La propuesta fue presentada por el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, durante LA Agenda Semanal.
La pieza central para quienes se desplazan hacia el Cibao estará en la entrada de la autopista Duarte, donde se proyectan tres elevados en los kilómetros 28, 22 y 17. El del km 28 ya fue adjudicado y entró en etapa de expropiaciones; el km 22 se encuentra en proceso de adjudicación y el km 17 fue llevado a licitación mediante RD Vial. Según Obras Públicas, la combinación de estas intervenciones eliminaría los semáforos en la salida de Santo Domingo hacia el Norte.
El proyecto no termina en Santo Domingo
Para que la idea Punta Cana–Montecristi funcione realmente, no basta con eliminar algunos semáforos en la capital. El Gobierno trabaja también en cinco grandes circunvalaciones: Navarrete, Los Alcarrizos, Moca, San Francisco de Macorís y La Otra Banda. Esta última tiene especial importancia para el Este porque pretende reducir la congestión de quienes se desplazan entre Higüey, Bávaro y Punta Cana.
La circunvalación de Navarrete, por su parte, será fundamental para continuar desde Santiago hacia la Línea Noroeste. Obras Públicas anunció que tendrá cuatro carriles y se complementará con una ampliación de unos seis kilómetros hasta el cruce de Esperanza, incluyendo un elevado que separará el tráfico hacia Esperanza, Mao y Santiago Rodríguez del que continúa hacia Montecristi y Dajabón.
Casi 1,000 kilómetros de carreteras están dentro del plan
El Ministerio de Obras Públicas informó que mantiene actualmente alrededor de 957 kilómetros de carreteras en construcción y trabaja sobre unos 220 puentes, cifras que ayudan a dimensionar que la estrategia anunciada no depende de una sola obra. También se contempla ampliar la carretera Sánchez, continuar mejorando conexiones del Gran Santo Domingo y desarrollar nuevos pasos a desnivel y distribuidores.
Hay incluso otra meta igual de ambiciosa: cuando esté terminada la Autopista del Ámbar, Estrella afirma que sería posible desplazarse desde Puerto Plata hasta Pedernales sin interrupciones semafóricas. Es decir, la visión presentada pretende crear corredores continuos tanto Este–Noroeste como Norte–Suroeste.
Para el turismo interno, menos interrupciones pueden significar más destinos posibles
La consecuencia turística sería interesante. Un viajero podría combinar destinos que hoy parecen demasiado separados para un mismo itinerario: Punta Cana, Santo Domingo, Santiago y Montecristi, por ejemplo. Reducir los cuellos de botella no acorta la distancia física, pero sí puede hacer que un viaje largo resulte más predecible y atractivo para quienes recorren República Dominicana en vehículo.
Eso puede beneficiar especialmente al Noroeste. Montecristi posee atractivos como El Morro, sus salinas, manglares y cayos, pero recibe una presión turística muy inferior a los grandes destinos del Este. Una red vial más continua puede ayudar a acercarlo a viajeros que tradicionalmente concentran sus recorridos en Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata o Punta Cana.
Pero todavía no prepares el viaje “sin semáforos”
El proyecto debe presentarse correctamente: hoy no es posible viajar de Punta Cana a Montecristi sin detenerse en semáforos. Varias de las obras necesarias están en licitación, adjudicación o construcción y otras dependerán de proyectos que continuarán durante varios años. Muchas de estas intervenciones probablemente trascenderán el actual período gubernamental.
La noticia, por tanto, no es que República Dominicana ya tenga ese corredor, sino que el Gobierno ha definido públicamente una meta concreta: conectar mejor los extremos del país y convertir varias obras aparentemente independientes en una misma red nacional. Si se ejecuta como fue presentada, el impacto podría sentirse no solo en transporte y logística, sino también en la manera en que los dominicanos organizamos nuestros próximos road trips.
Volver a noticias