El presupuesto familiar dominicano continúa bajo presión. La canasta familiar promedio nacional alcanzó RD$49,802.94 en agosto de 2026, alrededor de RD$2,428 más que un año antes.
Pero el promedio esconde movimientos mucho más fuertes: entre abril y septiembre, por ejemplo, la auyama criolla subió más de 62 % y la tayota cerca de 50 %, mientras productos como limón, ajo, zanahoria y aguacate registraron reducciones. Saber qué está subiendo y qué está bajando puede convertirse en una herramienta práctica para organizar mejor la compra.
Casi RD$50,000 para la canasta promedio
La canasta familiar promedio nacional alcanzó RD$49,802.94 en agosto de 2026, frente a aproximadamente RD$47,374 un año antes.
La diferencia ronda RD$2,428 y equivale prácticamente a la inflación interanual de 5.13 % reportada por el Banco Central para agosto.
Para los hogares del primer quintil —el 20 % de menores ingresos— la canasta alcanzó RD$29,756.89.
El dato requiere una aclaración importante: una desaceleración de la inflación no significa que los precios hayan vuelto a los niveles anteriores. Significa que están aumentando a un ritmo menor.
El Banco Central informó que la inflación interanual bajó hasta 5.13 %, frente al 5.67 % observado en junio, pero los hogares siguen pagando sobre una base de precios previamente encarecida.
Los alimentos continúan poniendo presión
En agosto, el grupo Alimentos y Bebidas No Alcohólicas subió 0.42 %.
Entre los artículos que el Banco Central identifica como responsables aparecen papas, pollo fresco, arroz, agua purificada, hortalizas frescas, guandules verdes, refrescos y chinolas.
Educación, transporte, restaurantes, muebles y otros servicios también contribuyeron al incremento general del mes.
Esto afecta especialmente a los hogares de menores ingresos porque la comida representa una proporción mucho mayor de su presupuesto. Según la estructura de ponderación utilizada por el Banco Central, los alimentos representan alrededor del 38.25 % de la canasta del quintil de menores ingresos, frente a cerca de 14.08 % en el quintil de mayores ingresos.
Auyama y tayota sorprenden por sus aumentos
Los registros de precios de Pro Consumidor muestran que determinados productos se han movido muchísimo más que el promedio general.
Entre abril y septiembre, la libra de auyama criolla pasó de RD$36.43 a RD$59.29, un incremento de 62.75 %.
La tayota pasó de RD$21.43 a RD$32.14 por unidad, cerca de 50 % más.
La libra de lechuga aumentó de RD$38.57 a RD$47.86 y la chuleta fresca de cerdo pasó de RD$134.29 a RD$152.91.
También se observaron aumentos en chinola, ñame, yautía blanca, bacalao, habichuelas, carne de res, pasta, papa y leche en polvo.
Pero no todo está subiendo
También existen productos que ofrecen cierto alivio al consumidor.
En el mismo período, el limón criollo bajó de RD$150 a RD$100 la docena, una reducción de 33.33 %.
El ajo selecto pasó de RD$88.30 a RD$61.75, mientras también disminuyeron zanahoria, batata, aguacate, naranja agria y algunos cortes de cerdo.
Pollo fresco, cebolla roja, aceite de soya y tomate de ensalada registraron reducciones más moderadas en la comparación utilizada.
Estas variaciones ayudan a explicar por qué dos familias pueden sentir la inflación de forma muy diferente. Todo depende de qué compran, en qué cantidades y dónde lo compran.
Cómo usar estos datos para que el dinero rinda más
Los propios datos de Pro Consumidor muestran que comparar precios y sustituir temporalmente productos puede generar diferencias apreciables.
Cuando un vegetal aumenta 40 % o 60 %, puede resultar más económico modificar el menú y aprovechar otro producto que haya bajado durante esa semana.
Pro Consumidor mantiene publicados informes periódicos de “Precios Justos” y conjuntos descargables con precios de productos de primera necesidad, permitiendo consultar las variaciones antes de hacer una compra grande.
Para el consumidor dominicano, la conclusión es menos abstracta que hablar solamente de inflación: la canasta promedio nacional ya se acerca a RD$50,000, pero dentro de ella hay productos que suben muy por encima del promedio y otros que bajan.
Identificar esas diferencias puede ayudar a defender, al menos parcialmente, un presupuesto cada vez más apretado.
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