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Misterio

El misterio de Amelia Earhart entra en su momento decisivo: una expedición ya está sobre la isla donde podría estar su avión

13 octubre 2026 Publicado por Leonel Marzán 5 min de lectura
El misterio de Amelia Earhart entra en su momento decisivo: una expedición ya está sobre la isla donde podría estar su avión

Después de 89 años de búsquedas, teorías y expediciones fallidas, uno de los grandes misterios de la aviación acaba de entrar en una nueva fase.

Un equipo de 17 investigadores llegó este lunes al remoto atolón de Nikumaroro, en Kiribati, para examinar una extraña estructura observada dentro de su laguna. Las imágenes satelitales muestran una forma que algunos investigadores creen que podría corresponder al Lockheed Electra 10-E de Amelia Earhart.

Pero hay un enorme “podría”: otros expertos sostienen que la supuesta aeronave no es más que un árbol arrastrado hasta el agua.

La expedición finalmente llegó a Nikumaroro

Después de cinco días y aproximadamente 830 millas náuticas de navegación por el Pacífico, el equipo de la denominada Taraia Object Expedition llegó el lunes 12 de octubre al atolón de Nikumaroro.

La misión reúne investigadores del Archaeological Legacy Institute, Purdue University, Purdue Research Foundation, especialistas técnicos y representantes de Kiribati.

Su objetivo es examinar directamente una anomalía localizada en la laguna de la isla que fue identificada inicialmente en imágenes satelitales de 2020.

Posteriormente, los investigadores aseguran haber encontrado una forma similar en fotografías aéreas del atolón tomadas incluso en 1938, apenas un año después de la desaparición de Amelia Earhart.

El objeto podría ser un avión… o simplemente un árbol

Las imágenes muestran una estructura de varias ramas que, vista desde arriba, puede recordar el fuselaje y las alas de un avión.

Los responsables de la nueva expedición creen que existe suficiente evidencia para comprobar físicamente qué hay allí.

Sin embargo, esta es precisamente la parte donde comienza el misterio.

Ric Gillespie, investigador que ha participado durante décadas en búsquedas relacionadas con Earhart y que incluso defiende la teoría de que la aviadora llegó a Nikumaroro, considera que la anomalía no es un avión.

Según declaró a Reuters, lo que aparece en la imagen sería simplemente un árbol de pandanus caído y arrastrado hasta la laguna.

Por eso la expedición actual no parte de una certeza, sino de una pregunta que finalmente podrá ser comprobada directamente sobre el terreno.

¿Qué ocurrirá durante los próximos días?

Purdue informó que el equipo comenzará estableciendo áreas de trabajo y rutas a través de la vegetación del atolón.

Posteriormente, la investigación se concentrará en la península de Taraia.

Antes de iniciar los trabajos de arqueología marítima, los especialistas realizarán un reconocimiento de la zona arenosa situada en el extremo de la península buscando posibles objetos visibles en superficie.

Después llegará la fase más importante: examinar físicamente la anomalía de la laguna mediante equipos especializados.

La misión contempla permanecer aproximadamente cinco días en Nikumaroro antes de iniciar el largo viaje marítimo de regreso.

Incluso si se localizan restos compatibles con el avión, la expedición no podrá simplemente retirarlos. Cualquier eventual recuperación necesitaría permisos adicionales del Gobierno de Kiribati.

Qué ocurrió realmente con Amelia Earhart

Earhart desapareció en julio de 1937 mientras intentaba completar un vuelo alrededor del mundo junto a su navegante Fred Noonan.

La aviadora había recorrido aproximadamente 22,000 millas de una ruta prevista de unas 29,000 cuando despegó de Lae, en Nueva Guinea, rumbo a Howland Island.

Durante las últimas comunicaciones recibidas desde el avión, Earhart informó que el combustible comenzaba a escasear.

La comunicación definitiva con el Lockheed Electra se perdió posteriormente y nunca se encontró de manera concluyente el avión ni los cuerpos de Earhart y Noonan.

La explicación oficial mantenida históricamente por Estados Unidos sostiene que la aeronave se quedó sin combustible y cayó al océano cerca de Howland Island.

La teoría de Nikumaroro cuenta otra historia

Existe, sin embargo, una hipótesis alternativa que ha sobrevivido durante décadas.

Según esta teoría, Earhart y Noonan no cayeron inmediatamente al océano, sino que lograron aterrizar sobre la superficie coralina de Nikumaroro, entonces conocida como Gardner Island, y permanecieron allí como náufragos.

Quienes defienden esta idea señalan diferentes pistas encontradas a lo largo de los años.

Entre ellas aparecen objetos asociados con la década de 1930, restos de un cuchillo semejante al que Earhart llevaba consigo, registros históricos de llamadas de auxilio y referencias a restos humanos encontrados en la isla durante la década de 1940.

Ninguna de esas pruebas ha sido suficiente para demostrar definitivamente que Earhart murió allí.

Además, búsquedas anteriores del fondo marino, incluyendo una expedición de 2019 liderada por Robert Ballard —conocido mundialmente por localizar los restos del Titanic—, tampoco encontraron el Electra.

Purdue tiene una conexión personal con el misterio

La participación de Purdue University no es casual.

Amelia Earhart estuvo vinculada con la universidad durante aproximadamente dos años como asesora profesional para mujeres y colaboradora del departamento de aeronáutica.

Además, fondos relacionados con Purdue ayudaron a financiar el desarrollo del Lockheed Electra que Earhart utilizó en su último viaje.

Por eso, para la institución, encontrar el avión supondría algo más que resolver un enigma histórico: sería también cerrar un capítulo directamente relacionado con su propia historia.

Los próximos días pueden resolverlo… o añadir otro capítulo

La expedición costó aproximadamente US$900,000 y está formada por 17 investigadores, además de la tripulación del barco que los trasladó hasta Nikumaroro.

Si el objeto resulta ser parte del Lockheed Electra, el hallazgo respaldaría de manera extraordinaria la hipótesis de que Earhart y Noonan consiguieron llegar hasta el atolón.

Pero si resulta ser un árbol, restos naturales o cualquier otro objeto, uno de los mayores misterios del siglo XX continuará abierto.

Eso es precisamente lo que convierte este momento en algo excepcional: después de décadas observando fotografías, señales y teorías desde lejos, los investigadores finalmente están sobre la isla y se preparan para comprobar qué hay realmente debajo del agua.

 

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