El arroz, uno de los productos esenciales de la mesa dominicana, se convirtió este fin de semana en el centro de una nueva confrontación política.
El expresidente Danilo Medina acusó al Gobierno de no haber preparado adecuadamente a los productores para competir bajo las condiciones del DR-CAFTA y criticó la derogación del régimen arancelario creado en 2024.
Agricultura responde que retirar esa disposición no significa abandonar a los arroceros y promete mecanización, asistencia técnica y medidas para elevar la productividad.
Danilo lleva la controversia del arroz al terreno político
El expresidente y actual presidente del PLD, Danilo Medina, cuestionó este domingo en Jarabacoa el manejo del Gobierno respecto a las importaciones de arroz procedentes de Estados Unidos.
Medina calificó como “populista” y “demagógica” la decisión que originalmente estableció un régimen especial de cuotas y aranceles, para luego ser derogada por el propio Poder Ejecutivo.
Su crítica se produjo después de una asamblea del PLD en La Vega y coloca un asunto agrícola y comercial dentro de la confrontación política nacional.
¿Qué establecía exactamente el decreto que fue eliminado?
El Decreto 693-24, firmado en diciembre de 2024, establecía para determinadas importaciones de arroz un arancel de 20 % dentro del contingente reconocido ante la Organización Mundial del Comercio y 99 % fuera de este.
Para el arroz procedente de Estados Unidos, la disposición fijaba una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas con arancel de 0 %; una vez superado ese volumen, contemplaba aplicar el arancel de Nación Más Favorecida de 99 %.
El propio decreto justificaba esas medidas señalando al arroz como producto estratégico para la seguridad y soberanía alimentaria dominicana.
Sin embargo, el presidente Luis Abinader emitió el Decreto 635-26 el 9 de septiembre de 2026, dejando sin efecto el esquema anterior.
La medida se conoció públicamente en octubre en medio de conversaciones comerciales con Estados Unidos relacionadas con el cumplimiento de las condiciones de acceso al mercado establecidas por el DR-CAFTA.
Medina dice que el problema es productividad
El expresidente sostiene que República Dominicana conocía desde hace años el calendario de apertura establecido por el acuerdo comercial y debía haber utilizado ese período para aumentar la competitividad de los productores.
Medina afirmó que durante sus gobiernos se desarrollaron variedades mejoradas de arroz destinadas a incrementar el rendimiento por hectárea.
También aseguró que durante su administración solicitó al entonces presidente estadounidense Donald Trump una extensión adicional de diez años, hasta 2035, para preparar al sector.
Estas últimas afirmaciones corresponden a la versión ofrecida por Medina y deben distinguirse de los elementos documentales del decreto y del tratado.
El Gobierno dice que no abandonará a los productores
La posición oficial es diferente.
El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, aseguró el 7 de octubre que la derogación del régimen arancelario no debe interpretarse como un abandono del sector arrocero.
El Gobierno plantea concentrar esfuerzos en mecanización, planificación, asistencia técnica y aumento de productividad.
Agricultura ha destacado el Programa Nacional de Mecanización Agropecuaria como parte de esa estrategia para disminuir costos y elevar la capacidad competitiva del campo dominicano.
Entre ambas posiciones aparece una cuestión clave: si las mejoras de productividad pueden ejecutarse con suficiente rapidez para que pequeños y medianos productores compitan bajo las nuevas condiciones comerciales.
Los productores también están pidiendo respuestas
La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios, Confenagro, ha expresado preocupación por la derogación y solicita al Gobierno explicar cuáles mecanismos sustituirán la protección eliminada.
La organización cifra el sector en alrededor de 30,000 productores y más de 300,000 empleos directos e indirectos, y propone una mesa de trabajo que incluya mecanización, riego eficiente, asistencia técnica, crédito y fortalecimiento de la comercialización.
Por eso la controversia no se limita a un intercambio entre PRM y PLD. También involucra seguridad alimentaria, relaciones comerciales con Estados Unidos, productividad agrícola y el futuro de miles de productores.
Lo que puede significar para el consumidor
Para la población, la pregunta más inmediata es si el cambio terminará afectando el precio o disponibilidad del arroz.
Todavía no existe base suficiente para afirmar que la derogación vaya a provocar automáticamente una subida o una reducción en el precio minorista.
El resultado dependerá del volumen de importaciones, producción nacional, costos agrícolas, comercialización y políticas que adopte el Gobierno.
Políticamente, sin embargo, el tema probablemente continuará. El arroz es uno de los alimentos de mayor consumo en República Dominicana y cualquier cambio que afecte su producción o precio tiene capacidad para convertirse rápidamente en una discusión nacional.
La próxima etapa será observar qué medidas concretas presenta Agricultura, cómo reaccionan los productores y si las condiciones de importación generan cambios verificables en producción, empleo y precios.
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