Una nueva comparación de imágenes satelitales publicada por la NASA revela que el fenómeno de El Niño de 2026 presenta características muy similares a las registradas durante uno de los episodios más intensos de la historia reciente. Los científicos advierten que su evolución podría tener importantes consecuencias para los patrones meteorológicos mundiales, aunque los efectos específicos todavía presentan incertidumbre.
La NASA compara el fenómeno de 2026 con uno de los episodios más intensos registrados
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) publicó el 23 de octubre de 2026 un análisis que compara el desarrollo actual del fenómeno de El Niño con los episodios de 1997-1998 y 2015-2016, considerados entre los más intensos de las últimas décadas. Mediante observaciones satelitales realizadas el 12 de octubre de 2026, los investigadores identificaron niveles del mar superiores a lo habitual en amplias zonas del Pacífico ecuatorial central y oriental, un comportamiento característico de este fenómeno climático. Lo sorprendente es que el patrón observado presenta importantes semejanzas con las condiciones registradas el 13 de octubre de 1997, cuando se desarrollaba uno de los episodios de El Niño más fuertes documentados mediante satélites. La comparación forma parte de un registro científico de aproximadamente 35 años de observaciones de la altura de la superficie del océano, una herramienta que permite estudiar cómo se redistribuye el calor marino y cómo estos cambios pueden influir en la circulación atmosférica mundial.
¿Por qué el océano está mostrando señales tan parecidas a las de 1997?
El Niño forma parte de un patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur, que se presenta aproximadamente cada dos a siete años y está relacionado con cambios en la temperatura del océano y los vientos del Pacífico tropical. En condiciones normales, los vientos alisios favorecen la acumulación de aguas cálidas en el sector occidental del océano. Cuando estos vientos se debilitan, una parte importante del agua cálida puede desplazarse hacia el este, provocando modificaciones en la temperatura y la altura de la superficie marina. Como el agua se expande al calentarse, los satélites pueden identificar estas variaciones mediante instrumentos capaces de medir diferencias en el nivel del mar. Para el análisis de 2026, la NASA utilizó información del satélite Sentinel-6 Michael Freilich, mientras que las observaciones de 1997 proceden de la misión TOPEX/Poseidon. Los científicos encontraron que ambos períodos muestran una distribución parecida del agua cálida, extendiéndose hacia las costas de Sudamérica. Sin embargo, el episodio de 2026 se desarrolló de manera más repentina, una diferencia que también podría influir en su evolución.
Los científicos estudian si El Niño podría alcanzar una intensidad extraordinaria
Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, explicó que el registro satelital permite comparar el fenómeno actual con episodios anteriores utilizando mediciones obtenidas mediante misiones sucesivas que recorren trayectorias similares. Según el investigador, las observaciones indican que El Niño de 2026 sigue una evolución que podría llevarlo a superar determinados indicadores del evento de 1997. Esta posibilidad todavía no constituye una confirmación definitiva de que será el fenómeno más intenso de la historia. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) había indicado, en su actualización del 8 de octubre, una probabilidad del 83 % de que se desarrollaran condiciones de El Niño fuerte o muy fuerte durante los primeros tres meses de 2027. La estimación refleja un escenario de elevada intensidad potencial, pero no permite determinar por adelantado todas sus consecuencias. Los especialistas recuerdan que cada episodio tiene características particulares y que pequeñas diferencias en la ubicación de las aguas cálidas y en la circulación atmosférica pueden producir resultados diferentes.
¿Qué podría significar para el Caribe y República Dominicana?
El Niño puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en distintas regiones del planeta. En el Caribe, sus efectos pueden incluir alteraciones en la distribución de las precipitaciones y cambios en determinadas condiciones que influyen sobre la actividad ciclónica del Atlántico. Sin embargo, la intensidad global del fenómeno no permite anticipar automáticamente cuánto lloverá en una provincia dominicana ni determinar si ocurrirán inundaciones, sequías o tormentas específicas. La NASA destaca que los episodios de 1997-1998 y 2015-2016 provocaron consecuencias diferentes alrededor del mundo, pese a que ambos alcanzaron intensidades considerables. Para República Dominicana, el seguimiento de estas variaciones resulta importante por su posible influencia sobre la agricultura, la disponibilidad de agua, los ecosistemas y las actividades turísticas. Las decisiones relacionadas con alertas meteorológicas, desplazamientos y operaciones en destinos turísticos deben basarse en los boletines oficiales del Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), especialmente cuando se registran condiciones atmosféricas adversas. Las similitudes satelitales identificadas por la NASA son una señal científica relevante, pero no representan por sí mismas una alerta meteorológica específica para el territorio dominicano.
Treinta y cinco años de observaciones ayudan a comprender el futuro del clima
Una de las principales aportaciones del estudio es la capacidad de comparar fenómenos climáticos separados por casi tres décadas mediante instrumentos de medición espacial. Los satélites TOPEX/Poseidon, Jason-2 y Sentinel-6 Michael Freilich forman parte de una secuencia de misiones que ha permitido mantener observaciones continuas sobre la altura de la superficie oceánica. Gracias a estos registros, los investigadores pueden identificar diferencias en la distribución del calor y estudiar cómo cambian los patrones climáticos con el paso del tiempo. El análisis publicado por la NASA también demuestra que dos episodios aparentemente similares pueden generar consecuencias distintas, debido a la complejidad de las interacciones entre océanos y atmósfera. Aunque los especialistas consideran que El Niño de 2026 podría alcanzar una intensidad extraordinaria, todavía será necesario continuar observando su evolución para establecer comparaciones definitivas y evaluar sus impactos regionales. Para los países caribeños, esta información constituye una herramienta adicional para comprender los fenómenos que afectan el clima, fortalecer los sistemas de vigilancia y mejorar la planificación ante posibles variaciones meteorológicas.
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