Samaná se prepara para recibir una mayor corriente de cruceristas con una infraestructura portuaria que está cambiando rápidamente el mapa turístico de la provincia. Samaná Bayport ya se encuentra en operación y Port Samaná, en Arroyo Barril, tiene prevista su apertura para el próximo 24 de noviembre.
Pero empresarios y representantes del sector advierten que recibir más barcos no será suficiente: el gran desafío consiste en lograr que esos visitantes salgan de las terminales, recorran playas y comunidades, consuman en restaurantes, contraten excursiones, compren artesanía y generen oportunidades para la población local.
Samaná está cambiando su mapa de cruceros
El XI Encuentro Anual para el Desarrollo Turístico de Samaná, celebrado en Puerto Bahía bajo el lema “Samaná, Navegando Hacia una Nueva Era”, colocó sobre la mesa uno de los cambios más importantes que vive actualmente la provincia: el crecimiento de la infraestructura destinada al turismo de cruceros.
El presidente del Clúster Turístico de Samaná, Javier Lara Reinhold, destacó que la provincia enfrenta nuevas oportunidades con Samaná Bayport ya en operación y con la próxima entrada de Port Samaná. ADOMPRETUR informó que esta última terminal, ubicada en Arroyo Barril, tiene prevista su apertura para el 24 de noviembre de 2026.
La pregunta ya no es solamente cuántos barcos llegarán
Durante el encuentro, representantes del sector insistieron en que el éxito no debe medirse únicamente por la cantidad de cruceros o pasajeros que desembarquen. El objetivo es conseguir que esa actividad se extienda hacia restaurantes, comercios, excursiones, transporte, guías turísticos, artesanos y pequeños emprendimientos de la provincia.
La idea central es transformar una escala relativamente corta de un crucero en una experiencia capaz de mostrar al visitante playas, gastronomía, naturaleza, cultura y comunidades de Samaná. De esa manera, una mayor cantidad del gasto generado por los pasajeros permanecería dentro de la economía local en lugar de concentrarse exclusivamente alrededor de las terminales.
Seguridad, capacitación y medioambiente serán parte del reto
El crecimiento también obliga a preparar el destino. Entre los aspectos discutidos aparecen la capacitación del personal turístico, organización del transporte, seguridad, calidad del servicio y protección ambiental.
Este último elemento resulta particularmente sensible en Samaná porque gran parte de su atractivo depende precisamente de sus recursos naturales: playas, montañas, paisajes costeros y áreas utilizadas para excursiones de naturaleza.
El sector plantea, por tanto, que una expansión del turismo de cruceros deberá desarrollarse sin deteriorar los atributos que motivan al visitante a conocer la provincia.
¿Qué significa esto para quien hace turismo interno?
Aunque buena parte del crecimiento previsto procede del visitante internacional que llega en crucero, la transformación puede tener efectos también para el dominicano que viaja a Samaná.
Mejores servicios de excursiones, mayor oferta gastronómica, transporte más organizado, negocios turísticos fortalecidos y una infraestructura preparada para recibir grandes volúmenes de visitantes pueden terminar ampliando las opciones disponibles para quienes llegan por carretera desde Santo Domingo, Santiago u otras provincias.
Existe, sin embargo, otra cara: si el aumento de visitantes no se administra correctamente, determinados atractivos pueden enfrentar mayor presión, tráfico o concentración de personas. De ahí que el propio sector esté colocando la gestión sostenible en el centro del debate.
Samaná quiere que el visitante regrese, no solamente que desembarque
La estrategia discutida en Puerto Bahía plantea ir más allá de conseguir una visita de pocas horas. El sector quiere que la experiencia en tierra despierte suficiente interés para que algunos cruceristas conozcan posteriormente Samaná mediante estadías más largas.
Para el turismo interno, esto refuerza también el posicionamiento de una provincia donde pueden combinarse playa, gastronomía, excursiones, naturaleza y comunidades en un mismo recorrido.
La apertura prevista de Port Samaná el 24 de noviembre será, por tanto, mucho más que la inauguración de otra terminal. La verdadera prueba comenzará cuando esos nuevos visitantes crucen la puerta del puerto y Samaná tenga que convertir el incremento de pasajeros en beneficios concretos para el destino y sus habitantes.
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