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Gastronomía

Arepitas de yuca, joseadas

28 septiembre 2017 Publicado por Leonel Marzán 6 min de lectura
Arepitas de yuca, joseadas
Sé que muchos de ustedes han probado las arepitas de yuca, pero ¿Alguno de ustedes ha probado las arepitas de yuca joseadas? Estas son aun más deliciosas, ya que al josearlas, esto les realza el sabor. La palabra "Josear" proviene del inglés "Hustler" que significa "buscavidas". Los latinos comenzamos a utilizar este término como un sinónimo de "Buscársela", y es evidente que cuando tu joseas unas arepitas, es decir aferrándote a la realidad de que tú no sabes por tu propia cuenta hacer unas buenas arepitas de yuca, haces todo lo que está a tu alcance y hasta lo que no, para conseguir que alguien que sí sabe hacerlas, te haga ese favor. A continuación les cuento lo que tengo que hacer yo, para que me hagan unas ricas arepitas de yuca. Por suerte tengo una hermana que hace las mejores arepitas de yuca del mundo. Y si no son las mejores, deben estar muy cerca de serlo. Mi travesía tras las ya mencionadas arepitas comienza un lunes cualquiera, sí, el lunes, porque el que josea algo debe hacerlo con premura para poder alcanzar su objetivo. Cuando tengo un buen tiempo sin comer arepitas de yuca, justamente un lunes cualquiera y sin previo aviso, cuando me tiro de la cama para ir a trabajar, lo primero que se cruza en mi mente es la imagen de unas deliciosas arepitas de yuca hechas por mi hermana. A partir de ese momento no vuelvo a ser gente en todo el día. Quedo en estado zombi hasta que regreso del trabajo. Pero durante todo el día me parece ver arepitas por doquier, hasta puedo oler su agradable aroma a anís. Cuando llego a mi casa, luego de una ardua jornada laboral, caigo en cuenta de que tendré que idearme una estrategia para lograr que mi hermana se motive a hacer las codiciadas arepitas, que a pesar de que a todos mis hermanos les gusta, yo soy el único que se atreve a hacerle la solicitud a ella, y ya se enteraran cual es la razón. Como pueden recordar todo comenzó el lunes, pero para cuando me decido a hacerle la solicitud a mi hermana ya es martes, pero esta tardanza se debe a que el resto del lunes y parte del martes, he estado pensando cual es la muela que le daré a mi hermana. Por fin le hago la petición a la susodicha, pero antes de hacerlo me preparo mentalmente para lo que viene. Y lo que viene es un !Aaaa pero tú crees que yo soy tu cocinera!, y para no agrandar el problema, no digo ni una sola palabra y lo dejo todo de ese tamaño. Lo bueno es, que a partir de ese momento ya mi hermana sabe que hay deseos de comer de sus arepitas, y su ego empieza a crecer, pero primero se hace la dura de convencer, y eso lo puedo entender. Como la solicitud directa no me dio buenos resultados, me preparo, para el miércoles agregarle un poco de psicología a mi petición, además de que pongo a mi madre de cómplice. Y mi solicitud es como sigue: Manita, yo estaba hablando con mami esta mañana y ella me dijo que hace mucho que no se come unas arepitas de yuca, y que las que tú haces son las únicas que le gustan. Ahí ya le mato el gallo en la funda y le llego a las fibras más profundas de su corazón. Cabe decir que ella adora a nuestra madre, pero aun así, para no parecer debilucha, me dice, yo la voy a llamar para ver si es verdad. Pero como ya todo está arreglado yo le digo, ¿Tú no me crees? Pues llámala. Y para mortificarme más, después de que la llama y confirma. Me dice, yo las voy a hacer pero será el sábado porque tengo mucho trabajo, compra la yuca y todo lo que se necesita, porque tú eres el que está antojado. Y yo le contesto, claro manita, déjame eso a mí. Lo único que no me gusta cuando yo joseo las arepitas es que se me pega hasta guayar la yuca, pero como el que quiere moño bonito aguanta jalones, lo hago con una sonrisa en la cara. Una vez joseadas y aseguradas las arepitas, paso todo el resto de la semana trabajando sin estrés y con la ilusión de un niño de 5 años que espera a Santa Claus en diciembre. Bueno llegó el tan esperado sábado, y toda la familia se reúne en casa de mi mamá desde tempanas horas de la mañana. Ya mi hermana, la que sabe hacer las arepitas, peló las yucas y yo las guayé. Cuando mi hermana empieza a freír las arepitas el ambiente se pone tenso. Todo el mundo empieza a rondar por la cocina, cada quien con su respectiva excusa, de que está buscado agua para beber, que un cafecito, que alguna fruta, etc. Pero la realidad es que todos lo que andamos buscando es robarnos una de las arepitas que ya están hechas, para ir cogiendo ventaja. Pero mi hermana ni tonta ni perezosa pone las arepitas justo a su lado, ya que ella sabe cuál es la verdadera razón por la que andamos como buitres dentro de la cocina. Una vez que el almuerzo y las arepitas están hechos, empieza en la mesa, la maña, la gula o como quieran llamarle. Porque sí, las arepitas se hacen para acompañar el almuerzo, o mejor dicho como una especie de premio, que algunos prefieren comer antes o después del almuerzo, pero nunca junto con el almuerzo. Todos quieren más de tres arepitas, pero como mi hermana hace un máximo de 20 unidades y somos 6 personas, entonces eso no es posible. Bueno en realidad hay dos agraciados, y uno de ellos soy yo, que me fajé a guayar la yuca. No saben la lucha que me dio convencer a mi hermana, pero aquí les dejo la receta que ella utiliza para hacer esas deliciosas arepitas. Esta receta da para hacer de 15 a 20 arepitas. Ingredientes: - 3 libras de yuca - 3 huevos - 1 cucharada de mantequilla - 1/8 cucharadita aní - Una pizca de azúcar y una pizca de sal Preparación: Guayar la yuca, agregar los demás ingredientes y mezclar. En un sartén colocar suficiente aceite y poner en la estufa, cuando el aceite esté caliente coger la mezcla con una cuchara y echar en el aceite. Moderar la temperatura del aceite para que se cuezan bien. Voltearlas cuando se doren. Cuando estén listas retirar del aceite y escurrir para que queden secas y sabrosas. Nota histórica
"La yuca era uno de los principales cultivos de los aborígenes (Taínos) que habitaron La Española/Quisqueya. Los Taínos preparaban la yuca de diferentes maneras, una de ellas y la más conocida era el "casabe" que es una especie de pan delgado circular y crujiente, que se elaboraba haciendo una masa con la yuca guayada y luego se tostaba sobre un burén (Plancha de barro)"
Les recomiendo comer las arepitas calientes, ya que calientes tienen mejor textura y sabor. Ojala que les haya gustado nuestro relato, y esperamos que aprendan a hacer las arepitas y que les sirva de excusa para reunirse en familia de vez en cuando los fines de semana.